La Doctora Jen Gunter nos regala la oportunidad de adentrarnos a un mundo nuevo sobre la sexualidad de las mujeres. Para explicar el porqué de la necesidad de un libro sobre la vagina, la doctora relata como los conocimientos sobre la sexualidad humana han partido de una perspectiva masculina, ocasionando que las creencias dominantes permitan ignorar conocimientos importantes que harían de las relaciones sociales diferentes e incluso más satisfactorias

De los datos históricos relatados por la escritora sobre el estudio de la vagina, resaltamos los siguientes:

  1. En la época de Hipócrates, los médicos varones rara vez llevaban a cabo exámenes pélvicos a las mujeres ni diseccionaban cadáveres femeninos, por lo inapropiado o poco delicado que se consideraba tocar a una mujer fuera de las relaciones matrimoniales.
  2. Alrededor del año 1000 a. C., los médicos persas y árabes empezaron a mostrar más interés por el clítoris, pero existían restricciones que impedían a los estudiosos de la medicina tocar a una mujer desnuda o incluso un cadáver femenino.
  3. Hacia finales del siglo XVII, las descripciones de la anatomía femenina, empezaron a ser bastante exactas. Algunos de los anatomistas que protagonizaron esos avances han sido inmortalizados a través de los nombres de las estructuras que tan concienzudamente describieron: Gabriele Falloppio (trompas de Falopio; también inventó el primer preservativo y lo estudió en un ensayo clínico) y Caspar Bartholin (glándulas de Bartolino).
  4. En 1844, el anatomista Georg Ludwig Kobelt publicó una obra tan detallada que sus descripciones anatómicas del clítoris rivalizan con las que poseemos hoy día. Sin embargo, sus trabajos fueron ignorados en gran medida (como casi todos los precedentes), en parte, seguramente, a la expansión de las convicciones victorianas (en esencia, los peligros de la sexualidad femenina) y también a la popularización de la idea freudiana de que el clítoris generaba un orgasmo «inmaduro».
  5. Los médicos de las décadas de 1920 y 1930 estaban convencidos de que la vagina rezumaba bacterias peligrosas. Como es natural, la idea carece de fundamento, si la vagina estuviera constantemente en un estado de infección casi catastrófica, las mujeres no habrían sobrevivido, desde una perspectiva evolutiva.

En la actualidad, los conocimientos sobre la vagina ha aumentado y sigue aumentando, con el propósito de reconocer las diferencias corporales entre hombres y mujeres.

Tras el conocer un poco el contexto inicial del estudio de la vagina, la doctora Jen pasa a definir y describir la vulva.

LA VULVA

 

Actualmente, se define la vulva como el órgano multitarea por antonomasia: posee un papel esencial en el placer sexual, protege los tejidos de la abertura vaginal, está diseñada para sobrellevar la irritación producida por la orina y las heces y al dar a luz a un niño se recupera sin ningún problema o cambio.

Sus partes son:

 

  1. CLÍTORIS 

CUERPO: La parte de la Y invertida que se pliega sobre sí misma. Mide entre 2 y 4 cm de longitud. Conecta el hueso púbico con un ligamento.

RAÍZ: Liga el cuerpo del clítoris con los pilares. Las partes eréctiles del clítoris convergen aquí. Posee una gran importancia de cara a las sensaciones porque se encuentra en una zona muy superficial (bajo la piel, justo encima de la uretra).

PILARES DEL CLÍTORIS: Los brazos externos de la Y invertida (algunas personas los describen como los brazos de una fúrcula, el hueso de las aves en forma de horquilla). Miden entre 5 y 9 cm de longitud y hay uno a cada lado, aproximadamente debajo los labios mayores.

BULBOS DEL CLÍTORIS (TAMBIÉN LLAMADOS VESTIBULARES): Los brazos internos de la Y invertida. Miden entre 3 y 7 cm de longitud y se encuentran en contacto con el exterior de la uretra y la vagina.

Como el clítoris se encuentra tan íntimamente ligado a la uretra y a las paredes inferiores de la vagina, muchos expertos consideran que el término más adecuado para denominarlo sería complejo clitorouretrovaginal.

Las distintas partes del clítoris, en su totalidad, están involucradas en las sensaciones sexuales y todas son eréctiles, lo que significa que se ingurgitan y adquieren firmeza con la afluencia de sangre. El glande posee la mayor concentración de nervios y la menor cantidad de tejido eréctil. El cuerpo y los pilares, por su parte, cuentan con el máximo volumen de tejido con capacidad de erección. La presencia de nervios sexualmente sensibles y de tejido eréctil en el conjunto de la estructura explica por qué las mujeres nacidas sin glande clitoridiano conservan la capacidad de alcanzar el orgasmo, al igual que aquellas a las que les ha sido extirpada la uretra (y, con toda probabilidad, partes del clítoris conectadas con esta) o que han sufrido mutilación genital femenina (MGF).

  1. LOS LABIOS Y EL MONTE DE VENUS 

El monte de Venus y los dos juegos de labios, los mayores y los menores, existen para incrementar el placer sexual y proteger el vestíbulo (abertura vaginal).

El monte de Venus es la zona de piel y tejido graso que se extiende desde la parte superior del hueso púbico hasta el capuchón del clítoris. La capa de grasa eleva ligeramente el tejido, lo que ofrece una especie de barrera mecánica. Los labios mayores son pliegues carnosos formados por piel y tejido graso. Están cubiertos de vello púbico y se extienden desde el monte de Venus hasta justo debajo del vestíbulo. Poseen distintos tipos de glándula. Suelen medir de 7 a 12 cm de longitud,

El glande del clítoris anida entre esos pliegues, de modo que la fricción en los labios menores incrementa el placer sexual. Los labios menores albergan terminaciones nerviosas especializadas importantes para la reacción sexual, en especial a lo largo de los bordes. Son capaces de percibir hasta el contacto más sutil.

Los labios menores pueden sobresalir o no más allá de los mayores y no existe una forma o un tamaño «normales». Su anchura suele oscilar entre 1 y 5 cm, pero el hecho de que sean más anchos no se considera una anomalía médica.

  1. LA PIEL DE LA VULVA

El monte de Venus y los labios mayores poseen glándulas sudoríparas (ecrinas) que secretan transpiración directamente a la piel a través de poros. También poseen vello (fino, parecido a pelusa de melocotón) y pelo púbico; ambos proporcionan una barrera protectora mecánica y retienen la humedad. Como cada uno de los pelos púbicos está conectado a una terminación nerviosa, la fricción o el roce podría contribuir a la estimulación sexual.

En el interior de los folículos pilosos, tanto del pelo como del vello, se aloja una glándula sebácea que fabrica sebo, una sustancia aceitosa encargada de mantener la piel suave y flexible, así como de sellarla. Los folículos del pelo púbico cuentan asimismo con unas glándulas sudoríparas especializadas llamadas apocrinas (ubicadas igualmente en la axila), que se activan durante la pubertad. Segregan un sudor aceitoso con vestigios de hormonas y feromonas al tallo del pelo. Las bacterias de la piel transforman las secreciones de las glándulas sudoríparas apocrinas en sustancias olorosas, que son las responsables del clásico olor a transpiración. La verdadera función de las glándulas sudoríparas apocrinas se desconoce, pero habida cuenta de que se desarrollan y empiezan a ser funcionales en la época de la pubertad y además secretan feromonas, es probable que ejercieran en el pasado o sigan ejerciendo alguna función en la atracción sexual.

Las secreciones de las glándulas sebáceas y apocrinas se mezclan con sustancias grasas producidas por las células de la piel y forman una capa denominada «manto ácido»: una película en la superficie de la piel que proporciona protección contra las bacterias, los virus y otros contaminantes. El pH de la piel vulvar oscila entre 5.3 y 5.6, así que es ligeramente ácido (el pH del agua es de 7.0, que se considera neutro).

  1. EL VESTÍBULO 

La intersección entre la vagina y la vulva se conoce como «vestíbulo» y es en ese punto donde se ubica la uretra. Estrictamente hablando, el vestíbulo es externo, pero la piel de esta zona se parece a la que hallamos en la vagina: membrana mucosa, un tipo de piel con escasez de queratina cuyas células están llenas de glicógeno, una macromolécula de azúcar. Tampoco posee pelo ni sebo, así que el tejido se encuentra protegido principalmente por los labios menores.

En el vestíbulo hallamos también dos tipos de glándulas especializadas: en la parte superior se encuentran las glándulas de Skene, muy parecidas a la próstata de los hombres (los estudios demuestran que secretan pequeñas cantidades de antígeno específico prostático o PSA, por las siglas en inglés). Las glándulas de Bartolini se sitúan a ambos lados del vestíbulo, en la parte inferior. Tanto unas como otras podrían aportar una pequeña cantidad de lubricación.

  1. ESFÍNTERES ANALES

El ano posee dos anillos musculares: el esfínter interno y el externo. La mucosa del ano se caracteriza por una alta inervación (abundancia de nervios), porque el tejido debe distinguir entre deposiciones sólidas y líquidas, percibir el gas y coordinar el momento socialmente apropiado para la evacuación. Esta prolija red de nervios explica por qué algunas personas encuentran estimulante el sexo anal. También aclara el motivo de que las hemorroides y las fisuras (pequeñas rupturas en la piel) sean tan dolorosas.

El esfínter interno es responsable de alrededor de un 80 por ciento de la continencia fecal, de modo que se le atribuye mayor importancia en este aspecto.

Como observamos, la doctora Jen Gunter nos da a conocer con exactitud detalles de la vulva que se pierden en la educación sexual cuando somos adolescente, causando que en la adultez vivamos experiencias llenas de dudas y mitos irreales; los cuales contribuyen a un inadecuado cuidado e higiene personal o insatisfacción sexual, provocando incluso enfermedades a largo plazo y frustraciones.


Por ello es importante tras leer sobre la vulva, analizar los cuidados que como mujer se tienen y replantearse algunas acciones que hacemos o pedimos que se hagan, pensando que son correctos. La efectiva y adecuada higiene personal, igual que la satisfacción sexual, se basan en las necesidades y características de nuestro cuerpo, aprende y escucha a tu vulva.

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